viernes, 3 de agosto de 2007

Fresas

Fresas


Es divertido cultivar fresas, aunque un poco difícil. Todos los hor­telanos están de acuerdo con la frase de que "sin duda Dios pudo haberlas creado mejores, pero indudablemente no lo hizo".


Las fresas son plantas que "andan", ya que son perennes que no poseen un sistema complicado de raíces. Por esa razón, cuando agotan el suelo sobre el que viven en uno o dos años, para huir de él y encontrar otro nuevo, echan estolones que se desplazan reptando por el terreno hasta dar con el lugar adecuado donde enraizar.


Existen diversas variedades de las llamadas fresas "trepadoras" o "perpetuas". Fructifican más tarde que las variedades normales y lo siguen haciendo hasta finales del otoño. Conviene plantar algu­nos ejemplares para poder saborear esta fruta en tiempo frío. For­zando en primavera las variedades normales bajo campana, túneles de plástico o miniinvernadero, y disponiendo asimismo de variedades trepadoras, es posible comer fresas desde principios del verano hasta el otoño.


Suelo y clima:

Las fresas son especies de bosque y esto es algo que hay que tener en cuenta en el momento de elegir y buscar su ubicación. Significa que toleran la sombra aunque fructifican mucho mejor al sol; pre­fieren gran cantidad de humus (crecen en mantillo casi puro, como sucede en estado silvestre); no ponen tampoco reparos a medios bastante ácidos. Prosperan mejor en los suelos ligeros que en los arcillosos, pero si disponen de humus abundante crecen en cual­quier lugar bien drenado. Son una especie de clima templado y adquieren mejor sabor en los climas fríos que en los cálidos. Con viene trasladarlas cada tres años con nuevas plantas a un terreno fresco.

Tratamiento del suelo:

Hay que cavar el terreno a la profundidad de una paletada e incor­porar una gran cantidad de compost o de cualquier abono orgá­nico bien maduro. Las fresas crecen asimismo con esos sistemas hortícolas en que no se labra la tierra siempre que la tie­rra esté cubierta de suficiente compost. Son también muy exigentes en cuanto al potasio, por lo que si se dispone de cenizas de madera conviene aplicarlas encima. El estiércol de granja es también rico en potasio.


Multiplicación:

La primera vez que se planten fresas hay que adquirir patrones libres de virus de un proveedor digno de confianza y provistos de certificado fitosanitario. A menos que se quieran obtener nuevas variedades, en cuyo caso hay que lograrlas a partir de semilla, lo mejor es multiplicarlas a partir de estolones. Existen pocas varieda­des que no formen estos últimos, y se las multiplica por división de la corona.


La mayoría de las variedades de fresa dan estolones que echan raíces por sí mismos, pero una manera de estimular su formación es mediante la eliminación de las flores de algunos de los ejemplares. Todo lo que hay que hacer es separar el estolón de la planta principal, desenterrar la plantita que tiene en su extremo y trasplan­tarla. Más seguro es colocar pequeñas macetas de tierra cerca de la planta madre y sujetar sobre ellas los extremos de los estolones. Cuando han echado raíces se los separa de la madre, se desentie­rran las macetas y se los transplanta a su emplazamiento definiti­vo. Con este sistema es posible establecer un nuevo fresal cada año y levantar otro después de que haya dado fruto durante tres temporadas. Así, cada otoño habrá un fresal recién plantado, uno de un año, otro de dos y otro de tres, este último a punto de ser arranca­do. Los nuevos deben plantarse lo más lejos posible de los viejos para evitar la propagación de enfermedades.


Es posible plantar o transplantar fresas en cualquier época del año (si los inviernos son suaves) pero lo tradicional es hacerlo a finales del verano, pues así se puede recoger una cosecha al año siguiente. Hay que colocarlas separadas 38 cm en hileras distancia­das 75 cm. Debe dejarse la corona a nivel del suelo pero con las raíces extendidas a lo ancho y en profundidad. Hay que regar bien las nuevas plantas.


Las fresas crecen muy bien en bancal profundo. Su plantación y distancias son las mismas que en bancal corriente.


Cuidados durante el crecimiento:

Es muy fácil que las malas hierbas infecten un fresal. Las plantas se extienden de modo incansable y resulta muy difícil desherbar. Hay que utilizar la azada mientras sea posible, y luego escardar a mano. Si la plantación se hizo entre el final de un verano y el comienzo del siguiente, no debe dejarse fructificar hasta el año des­pués y no antes: durante el primer verano de las plantas se arran­can las flores.


Debe pasarse la horquilla sobre el terreno en primavera, cuando las plantas comiencen a extenderse, y poner abundante paja debajo de los tallos. Así se eliminan las malas hierbas y se mantiene a las fresas limpias y sanas. Pero hay que vigilar la presencia de las ba­bosas.


Si hay muchos pájaros hará falta colocar una red. Ésta puede estar a baja altura sobre los fresales, en cuyo caso hay que retirarla cada vez que se recogen fresas; también puede tratarse de una jaula para frutales, que resulta cara, a menos que la construya uno mismo.


Plagas y enfermedades:

Debe evitarse administrar excesivo nitrógeno a las fresas, pues las debilita y abre las puertas a las enfermedades.

Mildiu: Se presenta en forma de polvo blanco que da a las fresas un color marrón apagado. Hay que rociar con azufre a intervalos regulares.

Pulgones: Son una amenaza porque propagan virus, especialmente los causantes del encrespamiento y de las manchas amarillas de las hojas, que debilitan a las plantas. Para evitarlo, en abril hay que rociar con abundante nicotina o derris el centro de las plantas. No debe usarse nicotina cuando las fresas están casi maduras.

Escarabajo del fresal: Este pequeño insecto devora las fresas. Hay que mantener bien desherbada la parcela, evitando de ese modo que los escarabajos se instalen en las proximidades.

Moho gris: Se le llama también botritis. Aparece primero en forma de mancha gris sobre las flores y después sobre los frutos, en donde se desarrolla hasta formar una vellosidad grisácea que los pudre. Hay que espolvorear azufre sobre las flores en cuanto aparece el primer signo.

Podredumbre: Si se pudren las fresas después de llover hay que arrancarlas y echarlas al montón de compost. Deben recogerse sin demora todas las que están maduras después de llover.


Recolección:

Hay que arrancar los frutos de la planta con el peciolo intacto, que sólo se quita en el momento antes de consumirlos; de lo contrario se pierden vitaminas y otras sustancias nutritivas. Se deben guar­dar a la sombra durante algunas horas o en la nevera por espacio de uno o dos días. Las fresas pueden congelarse, pero al desconge­larlas se tornan blandas.


Después de recogida la cosecha se quita la paja de debajo de los tallos y se limpia la parcela de hojas muertas, estolones sobrantes y malas hierbas.

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